domingo, 4 de septiembre de 2016

7/9/2016 Prisa por nada

Andres estába bastante molesto. Intentó llegar a su casa en bus pero por culpa de un accidente automovilístico, el bus se quedó estancado y Andres tendrá que irse a pie. Mientras él baja, la gente pasa por su lado, sube. Andres tiene afán, no le importa tirar a la gente que pasa por su camino. El ve como la gente a su alrededor le hace miradas. Al llegar a casa se tira en el mueble y enciende el televisor, la película que quería ver ya va en la mitad. ¨Por qué quieren contactar a Elize, acaso no está muerta?¨. Solo puede hacerse preguntas por lo que no vio y no entiende. Apaga la tele. Andres mira hacia afuera por la ventana de su casa. Aún hay una viejita que él arremetió con sus carreras. Ella mira la casa y extiende el dedo señalándolo, como en esa película de horror en la que una viejita le pone una maldición a una joven, Como se llamaba? Ah, ¨Arrástrame al infierno¨. Quizá Andres está pensando lo mismo, ese tipo de películas le gustan.


Sale de su casa, no sin antes esperar que afuera dejen de mirarlo. Se aproxima a un café. Pregunta la contraseña del wifi. Su amiga que es mesera allí, le recuerda que este cafe no es tan tecnológico. Entonces Andres pregunta por una tienda de dvd que haya cerca. La más cercana está a cincuenta minutos. Sale de la tienda y busca el tráfico, y no lo encuentra aún. Sale a pie. Cientocuarenta minutos más tarde estaba devuelta al frente del café. Su amiga mesera le pregunta que si encontró lo que buscaba. Él le muestra una caja  ¨La noche del demonio 2¨. Ella le pregunta que por que esa elección. Responde que nada hubiese tenido sentido si no viese esa película este mismo día. Una película que quizá le gasto mucho tiempo y energía este día.

1 comentario:

  1. Entiendo más o menos la idea de lo que quisiste hacer, contar la historia desde el punto de vista del chico que realiza las acciones que el narrador denuncia o marca, pero me parece que eso no está claro en tu micro-relato, creo que debes ser más cuidadoso y resaltar esas marcas que hacen que tu escrito sea otra manera de contar la historia que se nos propuso transformar. Ten cuidado con la coherencia y la cohesión, también de la puntuación y ortografía.

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